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PROPOSICIÓN
¿Conoces tú mi paradero? Si sabes algo, dímelo. Y cuéntame de aquel muchacho candoroso. Si alguna vez llegas a verlo no le ocultes que te has casado, que tienes varios hijos. Y nunca te enternezcan su terquedad, sus ruegos. Adóptalo como criado.
¡Sería tan hermoso para él! Cuidaría el jardín de tu casa, lavaría los pañales de tus pequeños, saludaría humildemente a tu marido. ¡Es tan bueno! Pero que tu indulgencia no vaya nunca más allá.
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